El arte de cuidar.

10 Sep

Ayer nos llegó a la sala de emergencia, una mujer joven a la que en cuestión de segundos le acababa de cambiar la vida.

Eran las 4 de la mañana cuando mi vida y la de esa mujer, se cruzaron. Y la de tantas personas que estuvimos en esa sala con ella hasta que entró en quirófano.

Un accidente de tráfico hizo que ella y otros ocupantes del vehículo se saliesen de la vía en la madrugada y como consecuencia a tal fatídico accidente, ella, fuese la más perjudicada. Había perdido un miembro de su cuerpo. Los equipos de extrahospitalaria hicieron todo lo posible, pero era totalmente catastrófico y desde el minuto 1, los médicos dijeron que sería imposible el reimplante. Una forma de vida nueva acababa de comenzar y ella, ni siquiera era consciente de ello.

Ella, la paciente “desconocida”, venía sedoanalgesiada, pero empezaba a despertarse, y a ser consciente de lo que veía. Era asiática y no conocía bien nuestro idioma. Daba igual, porque, en el arte de la enfermería, el lenguaje es universal. Y mi necesidad de escribir esto, nace de los sentimientos que me surgen cuando atendemos a pacientes críticos.

A veces pienso, que está muy bien, y los que me conocen saben que lucho por ello desde siempre, el avance de la profesión enfermera. Pero en ocasiones, observo, que nos centramos en ser los mejores tecnicamente y nos empezamos a olvidar que nuestro origen no es otro que “el arte de cuidar”.

Una palabra tranquilizante, un gesto, una sonrisa de complicidad, coger la mano de nuestros pacientes, o tener toda la intimidad que nos gustaría cuando vamos al TAC por los pasillos, o cuando terminamos nuestras técnicas.

En una sala donde hay tantas personas, cuando todo está hecho, a veces, no somos conscientes de lo importante que es eso. Olvidamos que esa persona por la que estamos dándolo todo, tiene una vida, una intimidad, unas preocupaciones, y que, hay que tratarla como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. No hay que frustrarse, por compararse con otros profesionales, que tienen y deben de hacer otras cosas, no menos ni más importantes que cuidar, pero si debemos recordar, quienes sómos nosotros, y que, aunque lleves poco o mucho tiempo en la emergencia, la humanidad, no es otra cosa, que el recordar que la persona que tienes ahí tumbada, te necesita.

Recordar que piense que todo va a ir de la mejor manera posible, que su familia está fuera esperándolo, que otras personas por las que a veces están preocupados, están bien…no tenemos que dar un diagnóstico médico ni falsas esperanzas, para hacer bien nuestro trabajo y cuando todo lo vital esté hecho y tengamos un segundo entre tantas manos, no DEBEMOS olvidar la suya.

Quizás vuestras vidas no se habrían cruzado en la vida, pero tened claro que para la persona que está tumbada, hoy, te has convertido en la esperanza a la que aferrarse.

“Si puedes curar, cura, si no puedes curar, alivia, y si no puedes aliviar, acompaña…”

Todo lo que hacemos es importante, pero no somos mejores enfermeros ni menos profesionales, por ser, ese que coge de la mano en la emergencia y tranquiliza.

Puede que, si todo sale bien, siempre nos recuerden, como la profesión más bonita del mundo cuando nos necesitaron. Por que es justo ahí, donde se demuestran las cosas. Da igual cuántas redes sociales tengamos, ni cuántas fotos nos hagan. Quién te ha necesitado, es quién de verdad sabe valorarte. Y tenemos tanto que dar, que jamás debemos olvidar el principio de todo esto…el bonito e inigualable arte de cuidar.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: