Archivo | enero, 2015

Ni suerte, ni destino.

29 Ene

Creía en la suerte, atribuía cada cosa que le pasaba en la vida a ese ente, que algunos nombran constantemente para justificar sus actos cuando no salen como esperaban, o para desprestigiar la constancia de otros cuando veían el reflejo de lo que tanto deseaban.
Creía también en el destino. Decía que cada cual tenía uno escrito, y que siempre venía a ti…
Hasta que un día, se dió cuenta que aquello que pasó años llamando suerte, no fué más que el fruto de su trabajo constante diario, de sus quebraderos de cabeza, de sus “yo puedo y lo conseguiré”, de ese cambio de actitud que tuvo lugar en él, cuando se dió cuenta que la vida no duraba eternamente, y que NADIE regalaba nada.
Y aquello a lo que llamaba destino, no fué más, que la suma de los pasos que había dado, para llegar a donde quería, o al menos, todo lo que le había ocurrido en el camino mientras lo intentaba.
Se dió cuenta que era mucho más feliz, cuando se alegraba de lo que le pasaba bueno a los demás, que cuando se comparaba con ellos, porque su vida, sólo dependía de el.
Y fue ese cambio el que lo hizo feliz el resto de sus días, a lo que dió la definición más acertada y más exacta de su vida. Eso que hizo que aprendiera de cada error, que no se lamentase de nada, y que sacase experiencias enriquecedoras de cada situación que le pasaba por delante. Lo llamó ACTITUD.
Sólo de ella dependió todo.

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