Los auténticos ángeles nos llaman “tita”…

10 Jul

Hay momentos en tu vida profesional, que tienes que coger aire, respirar, y decirle a la compañera que te venga a preguntar algo, que se espere un segundo porque no te salen las palabras.
Puede que no sea la mejor enfermera de la UCI, o que nunca lo llegue a ser, pero en mi profesión hay una cosa que nunca pierdo, y es la EMPATÍA, esa palabra que tan a fuego nos grabó algún que otro profesor.
Os pongo en situación:
8:15 de la mañana, entra la visita a la UCI, y sigo teniendo a mi paciente, de 42 años, lesionada medular de una forma tan absurda como jodida, jodida para toda la vida. Ella no puede hablar, sólo vocaliza, ya que tiene una traqueostomía, y un tubo que le ayuda a respirar. Su ánimo tiende a ser bajo, está deprimida y la hemos visto sonreir en situaciones contadas. Por decir, podría decir, que no todo el personal de la UCI, consigue entender lo que le pasa, cuesta que se le entienda, y lo que nos demanda continuamente al no poder hacer NADA por si sóla.
Entra la visita y me comenta su madre y su padre, que tiene la cara de la bondad en persona, persona mayor, que acepta todo lo que le depara la vida con su mejor sonrisa.
Me comenta que hoy vendrá a verla su sobrina de 14 años recién cumplidos, su ojito derecho, a la que mi paciente ha críado, y la que no la ve desde que ocurrió todo en mayo.
Entra por la puerta y en ese instante, a mi paciente se le ilumina la cara y el alma, y ella, su sobrina, habla con su “tata” como si nada pasara.
La entiende a la perfección, utiliza bata, y guantes como si toda su vida lo hubiese hecho, y para nada, observa las miles de cosas que la rodean.
Su sobrina se ha centrado en su “tata” en ponerla al día de todos los cotilleos del instituto, de sus primos, le ha enseñado fotos en el móvil de toda la familia, y hasta le ha leído sin titubeo una preciosa carta que le tenía escrita. No ha callado en ningún momento de la visita, y la madre de la criatura, me ha advertido que le ponga dos paracetamoles cuando se vaya el lorito!
Es la primera vez que veo a mi paciente como si nada hubiera pasado. Actúa normal, la complicidad es absoluta y la felicidad reboza en su rostro.
Y me pongo en situación, y me imagino lo que debe a ser para esa cría ver a su tia, a la que siempre se ha pegado y tenido como referente, postrada en una cama, sin poder mover ni un ápice nada de su cuerpo, y que pide ayuda para que su cuello no se vaya hacia los lados.
Sinceramente esa niña, la ha entendido mejor que nadie en estos meses, estoy segura.
Me asombra la capacidad para normalizar la situación y sin decirle nada, transmitirle a su tía la seguridad de que nada ha cambiado entre ellas, que todo sigue igual, que seguirá siendo su tata, su mano derecha, a la que le cuente todo, y a la que más quiere.
Y me he puesto en situación, porque se lo que se quieren, y me he imaginado a mi sobrino, en su lugar, y no he podido evitar tragarme las lágrimas, pensar que nunca más podrá abrazarla en condiciones y sentir impotencia y alegría.
Impotencia porque se tengan que vivir estas situaciones tan crueles, y alegría, por saber que los sobrinos son esos hijos que los hermanos nos regalan para alegrarnos la vida, sea la situación que sea, y es que esa complicidad, sólo la da esa relación tan especial, que tiene una tía con su sobrin@.

Ahora voy a escribir yo.

9 Abr

Llevo tiempo sin escribir nada por estos sitios.

Dice el gran Sabina, que cuando se está enamorado, se escribe menos, y puede que sea verdad. Ultimamente no tengo esa necesidad de desahogo que encuentro en la escritura. Pero hace dos días necesité escribir. Escribí para dar las GRACIAS a una situación que era casi imposible y se dió. Pero esa es otra historia.

Ahora quiero escribir para decirte a ti, que hoy estás decepcionada, hundida, y sobre todo defraudada que los problemas no los tiene la persona que experimenta estos sentimientos…

El verdadero problema lo tiene quien los causa, y lo tiene doblemente. Primero, porque por su forma de actuar, puede perder muchas cosas, porque la soberbia y la mentira, aunque a veces creas que te hagan avanzar en la vida, no es más, que la más grande zancadilla que te pones a ti mismo. Porque la ausencia de humildad, genera una soberbia, que te aleja de las personas inteligentes, esas personas que no buscan tu mediocridad, tu doble sentido en todo, tu beneficio propio por encima de todas las cosas, tu falsedad, y tu vida con la que ni siquiera tu estás agusto. Quizás no seas consciente del gran problema que tienes, si tienes la necesidad de ser así, pisando a quien tengas que pisar para subir escaleras. Pero a pesar de todo esto, el verdadero y para mi, peor problema es que la consecuencia de todo esto, es perder a gente que confiaba en ti, que te apreciaba y que te valoraba, por encima de tus posibilidades.

A mi no me da pena la gente así. Lo siento. Ojalá me la diera, pero no. A mi me da pena, la gente que se lo curra, y no llega a donde debería estar. (Aunque llegaran, de una forma más lenta, pero durarera). La gente que pisa, no me da pena, me da mucho asco, y pena, sí, pero pena de pensar qué vida más mediocre deben llevar para llegar a ese nivel de pasotismo.

Pero tú, no tienes el problema. Tú no. Tú tienes un don. Tú lo pasarás mal unos días, a tí esto te hará desconfiar un tiempo, y hasta llorarás culpándote. Pero no. Tú no tienes el problema. Tú has actuado desde la confianza y la máxima bondad. Tú has actuado desde la nobleza, hasta cuando los demás pensábamos que te estaba dando igual. No. Estabas esperando un cambio, por esa persona. Y sólo tú, confiabas en ella. Ni cuando siquiera ella lo hacía.

Tú no tienes el problema, tú tienes un don.  Y aunque ahora no sepas verlo, lo verás cuando pasen unos días y sigas teniendo a tu lado a gente que te quiere, sigas consiguiendo las cosas por ti mismo, sigas levantando cuando se ha caído al que se cayó mientras te ponía la zancadilla, y seguirás brillando con luz propia, y sin necesidad de pisar a nadie. Porque tú no necesitas hacer nada para destacar. Porque ser buena persona es una actitud, y la nobleza, la educación, la templanza, y sobre todo, la clase, o se tiene o no se tiene.

Y por eso voy a escribir yo hoy, para que tú, que quizás algún día leas esto, que estás en esta situación o has estado, tengas claro, que el problema no lo tiene el que se decepciona y el que confía, si no el que se aprovecha de la nobleza de los demás. Y el problema, lo tiene, porque tú, dolida, seguirás brillando, mientras quien pretende elevarse, se apaga por fundir su propia suerte. Suerte, eso que a ti nunca te hizo falta y muchos tuvieron al encontrarte.

Qué pocos sabrán aprovecharlo…pero qué acompaña estarás siempre por ellos.

Nunca cambies lo que te hacer ser especial.

Tita, ¿para qué voy a estudiar? #Entiemposdeelecciones

7 Dic

A esta pregunta me he enfrentado hoy.

Mi sobrino, de 14 años, tiene que ir decantándose por un futuro no tan lejano.

Desde siempre, ha sido buen estudiante, aunque cada vez lo noto más desmotivado. Hoy me ha contado que cree que va a estudiar un módulo de grado medio, lo cual me parece muy respetable y quizás acertado, pero, lo que no me ha gustado ha sido la realidad de su posible futura decisión.

Mi sobrino me ha dicho que el querría estudiar, pero que quiere trabajar joven. Y me ha puesto a mi de ejemplo que con 28 años, sigo pegada al teléfono en época de verano y navidades, o cobrando un sueldo de broma, por trabajar TOOOODOS LOS DÍAS Y TOOOODAS LAS NOCHES.

Mi sobrino me dice que sus tíos por parte de madre, no han estudiado nada, y con sus chapuces y sus trabajos, tienen sus casas, viven al día y tienen con mi edad quizás 3 hijos porque han podido tenerlos. Me dice que los ve triste a veces, porque muy felices no son, pero tienen independencia.

Yo con un nudo en la garganta, intento explicarle que en la vida, no es todo tener una carrera, que tienes que saber qué quieres hacer con tu futuro y que tener una casa y un hijo, no te garantiza la felicidad. Pero lo que si es muy importante es sentirte libre y que para sentirte libre no puedes ser un ignorante. También le explico que hay muchos ignorantes que tienen carreras, y que los módulos son una salida profesional muy buena hoy día.

Intento explicarle, que a día de hoy, no mire el dinero, que busque lo que le apasiona y que luche por sus sueños sin hacer caso a lo que le dicen los demás. Le cuento que hay gente mediocre que tendrá que ir toreando toda su vida y que nunca debe escuchar esos comentarios de los que se empeñan en convencerte de que no llegarás donde quieres.

“Yo te apoyaré hagas lo que hagas, pero quiero que seas feliz.”

Y se va. Y me quedo pensando en lo que me ha dicho.

Y quiero irme a vivir sóla, pero a día de hoy, no tengo estabilidad económica, y los ahorros se acaban, y la realidad es que tienes 28 años, una carrera preciosa, 2 master, 3 expertos, he perdido la cuenta de cuántos cursos, publicaciones científicas, 8 años de experiencia laboral repartidos por una inestable geografía y un sueldo que normalmente no es equivalente a tus estudios…y me paro a pensar que lleva toda la razón. Y sigo pensando que estudiaría enfermería porque es lo que me hace feliz, pero ahora que estamos en tiempo de elecciones, me da vergüenza escucharos, señores políticos.

Ese es el mensaje que se les inculca a nuestros niños. Que hoy día estudiar, realmente no vale de nada. Pierdes tiempo, dinero, y con el tiempo, casi la ilusión. Y es complicado que un niño vea que tiene que educarse, no por dinero, sino por no ser un títere del sistema el día de mañana.

No sé quién ganará las elecciones, pero sin duda, el objetivo os está saliendo de puta madre.

La población capta el mensaje de nuestro presidente y es que para llegar lejos, no hace falta tener nada.

Y qué pena que quién quizás pudiera ser alguien que descubriera la vacuna del SIDA, o que enseñara siendo maestro a un futuro científico, qué pena que elija el camino más fácil…ese camino al que al final todos acabamos llegando en los tiempos que estamos, después de dar tantas vueltas.

EL PARO.

#elecciones

El terrorismo y la empatía selectiva.

19 Nov

Pues qué queréis que os diga, a mi este tema me hace sangre, me preocupa y me duele.
Además del terrorismo, este tipo de noticias afloran lo peor y lo mejor de cada persona.
El terrorismo hace a algunos creerse mejores que otros.
Por supuesto que esas personas merecen lo peor, pero a mi . que una persona con dos años menos que yo, sea el cerebro de una matanza me preocupa, y bastante. Y me hace reflexionar más allá de bandos y de bombas.
Siglo XXI.
España, país que critica el terrorismo y país en el que nos creemos “liberales”, sigue educando para la desigualdad social.
España, sigue haciendo distinciones de sexo, y religión. Sigue sin compartir la orientación sexual libre de las personas, sigue haciendo daño.
España, país al que le duelen los muertos de occidente, pero que mira hacia otro lado si hablamos de otros lugares del mapa, esa hipocresía de la empatía selectiva que algunos tienen.
España, que distingue el dolor, según quien muera, y que justifica algunos muertos, “por contexto”, por “cercanía”, porque hay que matar a muchos “malos” y si caen unos pocos “buenos”, pues es como la quimioterapia con las células buenas, que también se las lleva. Inevitable.
Yo no se cual es la solución al problema, ni yo, ni los miles de ignorantes que escribimos opiniones por las redes sociales.
No estudio ciencias políticas, ni entiendo de terrorismo ni de soluciones.
Pero si que me gustaría que de vez en cuando, entre decidir si bombardear a un país, o no hacerlo, que alguien hablase de EDUCACIÓN.
Que si, que sería una solución a largo plazo, quizás muy a largo plazo, pero si nunca empezamos, esta lacra nunca terminará.
Hoy día, sentimos miedo, escuchas un ruido y no piensas ya que es un petardo, personas enamoradas, suspenden hoy viajes a París por MIEDO.
Eso es lo único que consigue el terrorismo y la violencia.
CAOS, MIEDO, y todo esto, aleja a los seres humanos.
Añadimos prejuicios, añadimos fronteras, y nadie se pone en lugar del otro. NADIE.
No quiero imaginarme lo que debe ser que tu país esté ardiendo, y tu familia como última opción decida SOBREVIVIR, y aún así te traten de TERRORISTA, de talibán…por intentar escapar de ese infierno.
En fin…es inevitable que me pregunte millones de cosas, y que lo que más me asombra es que los sentimientos que afloran sean ODIO Y RENCOR.
Yo siento impotencia y pena.
Impotencia por los inocentes que mueren, y pena, por las personas que por ser ignorantes, y haberse dejado manipular por una ideología extremista, deciden exponer su vida para matar, y morir.
Cuando esas personas tienen mi edad, siento PENA. Porque este mundo hace aguas, y sólo miramos colores, banderas y dioses…y con algunos comentarios que leo…hay más de un terroristas suelto, que hace daño y mata libertades simplemente con su ideología con la que se siente, buena persona y buen español.
Trabajar en pediatría, me recordó especialmente que TODOS, nacemos iguales, y que es la educación lo que nos define.
Lo dijeron hace muchos años.
“Educad a los niños, y no tendréis que castigar a los hombres”

 

leee

Tengo 7 aňos y acaban de decirme que soy diabético para siempre.

19 Oct

Eres un niňo totalmente normal y un día no paras de beber y de hacer pipí. Hace tiempo que estás más delgado y encima ni siquiera te gustan los dulces. Te llevan al hospital y ese mismo día te dicen que tienes para toda la vida una enfermedad que se llama diabetes, que tu páncreas no hace su función y entonces, tendrás que pincharte insulina después de pincharte antes en el dedo para medirte la glucosa en sangre antes de cada comida.
Te ponen 2 tipos de insulina distinta, te dan un peso para que midas las raciones de hidratos de carbono en cada comida, y ayer, no sabias casi ni lo que era el páncreas, salvo por ese dibujo del cuerpo humano que te enseñó tu profe en cono.
Una enfermera entra cada tres horas casi a medirte la glucosa hasta que te veas preparado.
Y esa misma noche te haces tu primera automedición. Y con 7 aňos coges y te pinchas. Y a las 2 de la maňana me estás esperando con una sonrisa nerviosa, porque no te puedes dormir, porque realmente no sabes que pasa y porque estás durmiendo en un hospital con mamá al lado preocupada y haciéndose la fuerte.
Y entro. Y me sonríes. Y me dices que esta vez también te la harás tu. Y te motiva el saber que llegarás a controlarlo. Y lo aceptas. Y cuando te digo que no eres un enfermo, me respondes que entonces es que estás aquí “como para aprender no?”….
Ay pequeño, no se si maňana se te vendra el mundo abajo y espero que nunca te sientas distinto a nadie. Pero qué especiales son algunas personas.
7 aňos y una lección.
Nunca deberíamos dejar de ser niňos.
Superación, adaptación, ilusión en cada cosa…y cero lamentaciones. Siempre adelante. #Pediatría

10/10/15 #PaliativosVisibles. El arte del buen morir.

10 Oct

Soy enfermera y tengo 28 años.

Considero que somos un colectivo formado, actualizado, activo, que se preocupa por avanzar, por aprender, por hacerlo bien. Pero hasta qué punto tenemos claro que las preocupaciones que tenemos en las redes sociales hay que llevarlas a cabo con la misma claridad en el día a día.

Debido a la inestabilidad del sistema, en Andalucía he trabajado tanto en urgencias de hospitales públicos, como en residencias de ancianos en el ámbito privado.

Os aseguro que el concepto de “cuidados paliativos” no existe como tal ni en uno, ni en otro.

Se entiende como “Cuidados Paliativos” los cuidados encaminados a llevar a una persona en todo su ser, holíticos, de manera digna, a una muerte sin dolor y con la máxima calidad de vida hasta el final, debido a que ha desarrollado una enfermedad que en aproximadamente menos de 6 meses, le llevará a la muerte.

Es entonces, cuando esa persona, su familia y el equipo médico, deben reunirse para hacer lo mejor. El paciente suele querer que se le den estos cuidados. Nadie debidamente informado, elige sufrir.

Sin embargo, lo que veo en la realidad son pruebas, y más pruebas innecesarias, analíticas que certifican lo que ya sabemos, sondas nasogástricas en enfermos encamados, sépticos, con una úlcera por presión en grado IV, en una casa, (que allí están más tranquilitos que en el hospital) muerto de dolor en vida, y con un alzheimer avanzado que hace años le hizo olvidar quién era. Olor, incapacidad para cambiar apósitos e imposibilidad del sistema de gestionar con el equipo que tiene que hacerlo, que se le den cuidados de calidad en casa.

Existen esas personas encargadas de la hospitalización a domicilio. ¿Pero cuántas veces vamos a visitas a casa y vemos una falta de recursos y de ayuda brutal?

Veo en urgencias, ensañamiento terapéutico con muchos pacientes terminales. ¿Cuántas veces no nos ha hecho “el pescadito” un EPOC reagudizado, y se ha muerto en nuestra cara tras varias horas sin el tratamiento adecuado, a base de aerosoles que ya no funcionan y con un fallo izquierdo o un edema agudo…

¿Por qué? Nos da miedo morir. Nos da miedo decir que se van. Si nosotros, profesionales, no aceptamos la muerte…cómo vamos a enseñar a morir bien.

Pero si nos ponemos en el lugar del otro, ¿queremos vivir agonizando?

Los cuidados paliativos DIGNOS y reales, llegarán el día en que todos nos concienciemos que la muerte forma parte de la vida, y que el derecho a la intimidad, a la información y a la calidad de los cuidados, es un derecho recogido en la Constitución Española.

Mi experiencia en la geriatría de cuidados paliativos es otra bien distinta.

“María está en paliativos…”

Quiere decir, que en sus dos o tres últimos días, han bajado a María a la habitación de al lado de la enfermería, con constantes cada hora, cuando ya casi hay livideces, ruidos respiratorios, la nariz se ha afilado y la frecuencia cardíaca y la presión se descontrolan. Cuando la taquipnea es evidente, cuando hay ya sufrimiento respiratorio y la saturación baja. Es entonces cuando el servicio de urgencias, decide pautar bolos de midazolam, mórfico , y buscapina subcutánea para las secreciones. “y que descanse ya”.

Eso, no son cuidados paliativos señores. Hay que cambiar la mente. Hay que abrirla, y hay que dejar morir cuando ya no podemos hacer otra cosa con naturalidad, sin dolor, sin sufrimiento, con calma, rodeado de los nuestros.

Os aseguro que todo esto, ayudará en el proceso del duelo a superar esa primera fase de negación.

Seamos más humanos, y en este caso, no hagamos lo imposible, sino lo posible por preservar el derecho a una muerte digna, que no enmascare una vida, probablemente bonita, que se termina.

Y esta es mi experiencia, en este día, que espero sirva para algo, para contar historias, para tener una #enfermeríavisible, y que los #paliativosvisibles den que hablar.

Tiende tu mano, párate, escucha, sonríe, aunque digan los técnicos que la enfermería no es eso. Siempre por más que corramos, hay un hueco para ser personas, aunque por experiencia se que a veces, por ratio es complicado. I

Tenemos que tener presente que esta profesión nace de la humanización de los cuidados. Y es lo que cada día, olvidamos más.

Yo le doy mi mano a los #cuidadospaliativos reales, y esto seguro que ellos, enfermos terminales, me responderían con una sonrisa y un GRACIAS. Y esa, es la verdadera esencia de nuestra profesión.

Sin haber dejado de latir.

1 Sep

Hace 13 aňos que luchaba contra algo bastante complicado.

Con tus 26, jamás tuviste un problema.

Ambos teníais algo en común. Fé y bondad. Tu, a tus 13, sobre todo, estas últimas semanas, en las que te advirtieron, podrían ser las ultimas, nunca abandonaste la lucha. Ni la sonrisa. Esa sonrisa de niňo de 13 aňos que sueňa la vida que se le va. Teníais algo importante en común, y eran las ganas de seguir viviendo de una forma u otra.

Tu, tan lleno de vida, con tu sonrisa de siempre, te la dejaste un domingo en una carretera que tantas veces cruzaste para ir a casa.

En estos 13 aňos nunca os visteis y sin embargo hoy compartis eso que nos hace estar vivos…y mover el mundo.

Tu, que a tus 26 te fuistes, decidiste dejar tu mejor legado. Tu vida. Y la regalaste. Y en esa casa en la que nunca nadie estaba triste, ese día no había paňuelo para secar tanto dolor. Y sin embargo vuestra bondad, decidió dar la vuelta a esta fatídica historia.

Esa misma noche, nuestro angelito, contando sus horas, recibió una llamada. Él nunca perdió la fe. Necesitaba estar vivo…13 aňos esperándolo.

Y hoy, sigues latiendo en esa sonrisa, en ese corazón…sólo él y tu, sabréis que nunca te has ido. Ustedes y los que os conocemos por partes. Quizas,  algún día, al cruzarme con algún niňo feliz, me sonria con una sonrisa que me suene…esa que levantaba el labio y enseňaba esas paletiyas.

Grandeza del ser humano. Lo bonito de regalar vida, es que nunca se deja de latir.

#DonantesDeÓrganos